El rol de la puericultora

En un contexto hostil de baja natalidad, precarización del sector y banalización en redes se vuelve urgente repensar qué comunicamos y desde dónde. La puericultura es proceso cuerpo a cuerpo. No somos influencers. Somos profesionales.

El rol de la puericultora

Arranco el año con mi página y este apartado de reflexiones en que hablaré sobre lo que será el tema de la primera clase del cuatrimestre.

La puericultura hoy atraviesa un momento crítico, por un lado, debido a algunas variables coyunturales que operan negativamente: la situación económica desesperante y la baja de la natalidad y por el otro a la consolidación de un modus vivendi del segmento: la proliferación de formaciones de distinto rango y procedencia, la disparidad en el cashé de la consulta, así como las diferencias de los servicios que se ofrecen y la cantidad de oferta frente a una demanda que se achica día a día.

Todo esto configura un escenario hostil para la profesión que además la puericultora decide reforzar a través de estrategias en redes sociales que, lejos de contribuir al fortalecimiento del sector lo reduce a una banalización y simplificación de los escenarios de la lactancia.

Todo es dialéctico. Todo tiene dos caras (y más también). Los tiempos cambian y el pulso de época también lo hace. Es decir que no solo se configura una puericultora con las características mencionadas, sino que también se establece un público que demanda instantaneidad e inmediatez. Por supuesto que las condiciones económicas son importantes, pero también hoy asistimos a un sujeto que quiere consumir la cosa resuelta, la cosa exitosa, el paquete de la felicidad. ¿Y les digo algo? Nosotras no podemos ser funcionales a eso. Nosotras tenemos que insistir en proponer un proceso. Un proceso que obvio no es exitista, pero es acompañado, ajustado y que hace sentido a esa familia y que finalmente es algo propio.

Entonces, tenemos dos mundos que se atraen: por un lado, mujeres con dificultades en la lactancia que comprensiblemente entran en desesperación y, por el otro, puericultoras brindando soluciones pocketeadas a través de un reel. Listo. El tiro a los pies ya ha sido lanzado.

Entre mujeres en desesperación y presa de la información desacertada que coloniza Instagram y otras plataformas y puericultoras que ante la miseria del sector (o la idea de conseguir más seguidores que luego no le servirá para nada porque hay cientos con las mismas estrategias), muchas mujeres apuestan por comprar objetos que no solo no solucionan nada, sino que son contraproducentes (casquillosparches inútilescremas). Objetos que en conjunto salen más que una consulta personalizada.

¿Qué pensarían ustedes si un especialista en cardiología les ofreciera tips en la consulta? ¿Hay algo menos serio y técnico que ofrecer un tip? ¿Hay algo menos deshistorizado, menos singular y menos andamiado que un tip? Esto lleva a una banalización y al desprestigio directo de nuestra disciplina, al mismo tiempo que quien lo mira cree que esa situación puede ser resuelta sin tomar una consulta.

¿La pregunta es qué podemos cambiar? No lo sé, pero tiro algunas cosas:

  • Pensar en el impacto de lo que comunicamos en redes sociales
  • Evitar información en clave abordaje
  • Eliminar la palabra tip de nuestro vocabulario
  • No regalar nuestro trabajo
  • Profesionalizar nuestro rol a cada paso
  • Ser serias y estar capacitadas, posta
  • Pasar por una institución (preferentemente pública) por lo menos por espacio de 3-6 meses.

Estoy en contacto con ustedes todos los días, sé que muchas no tienen laburo, que otras han vuelto a sus trabajos y disciplinas anteriores (aun amando esto), que otras sienten la desazón de dejar un ejercicio que antes les daba de comer y ahora ya no. Las comprendo porque -aunque en menor medida- me pasa y lo siento muchísimo.

No tengo duda de que quien viene a la puericultura (salvo alguna excepción) tiene una mirada social, tiene una perspectiva territorial, piensa el mundo y el impacto de las acciones y ama el servicio, pero les pido y les imploro que, aun en este período negativo seamos capaces de no confundir esta mirada con la idea de que la puericultora solita puede resolverlo.

Una puericultora no resuelve los desfasajes de la distribución inequitativa sobre la cual funciona ajustada y sólidamente el capitalismo.

La puericultora no tiene, no puede y no debe regalar su trabajo ni recurrir a mecanismos (reels, tips, enlantados) so pretexto de ganar algo de guita porque esas acciones no harán más que reducir nuestro rol.

Las quiero,

Pau


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